Noticias | 12 junio, 2020

A 66 años de la Canonización de San Gaspar

San Gaspar fue un sacerdote católico italiano nacido en Roma en 1786. Desde muy joven manifestó una fuerte vocación que lo llevó posteriormente al sacerdocio dedicado a las misiones.
A temprana edad, ingresó al Colegio Romano, donde comenzó sus estudios de Filosofía y Teología. El 31 de julio de 1808 fue ordenado sacerdote y rápidamente alcanzó fama como predicador, destacando también por su preocupación por los más pobres y necesitados de Roma y sus alrededores.

Su fervor por la Preciosa Sangre y la fuerza redentora de Nuestro Señor, le marcaron desde pequeño, al ser sanado por intercesión de San Francisco Javier.

Durante la ocupación napoleónica en Italia (1796 – 1814), Gaspar y algunos de sus hermanos sacerdotes fueron encarcelados por no jurar fidelidad al emperador Napoleón Bonaparte. En Piacenza, vive parte de su exilio de cuatro años y enferma gravemente temiéndose por su vida. Sin embargo, logra recuperarse milagrosamente después de escuchar la profecía que lo señalaría como fundador de una congregación dedicada a la Preciosa Sangre, para seguir con su ministerio de difundir el Evangelio.

Junto a un pequeño grupo de sacerdotes y hermanos, fundó el 15 de agosto de 1815 la Congregación de los Misioneros la Preciosa Sangre.

Además de reunir a un grupo de fieles encargados de difundir el fervor a la espiritualidad de la Preciosa Sangre, Gaspar influyó en la formación de una comunidad de religiosas piadosas que acogían en sus corazones la misma pasión, «Las Adoratrices de la Sangre de Cristo».

En 1819, fue llamado desde el Vaticano por el Papa Pío VII para encomendarle la tarea de misionar en Roma y en el Estado Pontificio.

El trabajo infatigable por la Misión quebrantó su salud, a los cincuenta y un años, durante la epidemia de cólera que azotó Roma, enfermó gravemente falleciendo el 28 de diciembre de 1837 rodeado por sus amigos y compañeros.
En vista de sus méritos extraordinarios y como señal de reconocimiento de su labor pastoral, el Papa Pío X lo beatifica en 1904, para posteriormente ser proclamado Santo por el Papa Pío XII, el 12 de junio de 1954.